Alejandro Moreno señaló que la salida del gobernador de Morena Rocha Moya refleja años de inseguridad en Sinaloa. El presidente del PRI advierte impacto directo en la vida diaria de las familias.

La salida de Rubén Rocha Moya no puede analizarse únicamente como un movimiento político dentro de Sinaloa, sino como la consecuencia visible de una realidad que se acumuló durante años en la vida cotidiana de miles de familias. Alejandro Moreno señaló que el caso refleja un entorno donde el miedo dejó de ser una excepción para convertirse en una constante, marcando la forma en que las personas se desplazan, trabajan y conviven. En ese contexto, explicó, la permanencia de un gobernador bajo señalamientos de narcopolíticos agravó una percepción de vulnerabilidad que terminó por romper la relación entre gobierno y ciudadanía.

El presidente nacional del PRI advirtió que el impacto de la violencia no se limita a hechos aislados, sino que transforma profundamente la dinámica social. Cuando las familias modifican sus rutinas por temor, cuando evitan ciertas zonas o reducen sus actividades por riesgo, se configura un escenario donde la seguridad deja de ser un derecho garantizado. Alejandro Moreno sostuvo que este deterioro no ocurre de manera repentina, sino que se construye a partir de omisiones y falta de respuestas institucionales frente a situaciones que requieren atención inmediata.

A partir del caso de Sinaloa, Alejandro Moreno explicó que la presencia de narcopolíticos en el poder contribuye a profundizar este tipo de condiciones, ya que genera incertidumbre sobre la capacidad real de las autoridades para actuar frente al crimen. Esta percepción, advirtió, es especialmente grave porque debilita la confianza en el Estado y limita la posibilidad de que la ciudadanía recurra a las instituciones como un mecanismo de protección.

El líder priista también subrayó que el miedo no solo afecta la seguridad física, sino que impacta la estabilidad económica y social de las comunidades. Negocios que reducen operaciones, familias que reconsideran su permanencia en ciertas zonas y jóvenes que ven limitadas sus oportunidades forman parte de un entorno donde la violencia se convierte en un factor determinante. Para Alejandro Moreno, esta situación explica por qué la exigencia social en Sinaloa fue sostenida y creciente.

Finalmente, Alejandro Moreno afirmó que la salida de Rocha Moya no elimina automáticamente este contexto, pero sí evidencia que existe un límite cuando la ciudadanía enfrenta condiciones prolongadas de inseguridad. El presidente del PRI insistió en que reconstruir la confianza implica garantizar que no existan narcopolíticos en el poder y que las instituciones recuperen su capacidad de proteger a la población de manera efectiva.